Diego Stein cumplió 300 partidos como DT de la bordó

Diego Stein dirige los planteles de fútbol universitario del Club desde hace cinco años. Días pasados cumplió 300 partidos en esa función. Les compartimos a continuación una breve charla en la que nos cuenta como ha sido este camino, los momentos más emotivos y cuál es el sueño que no lo deja dormir.

 

Diego, asumiste en el año 2016 todas las divisionales de fútbol (excepto Pre Senior). ¿Cómo te ves hoy, habiendo cumplido 300 partidos como DT?

Agradecido sobre todas las cosas, ya que el club ha sido el lugar donde siento que más he crecido en muchísimos aspectos. En lo profesional, en madurez, en general desde que empecé con 23 años en 2013 al día de hoy. En cuanto a dirigir todas las categorías de fútbol, fue algo que se fue dando naturalmente y estoy contento de poder disponer de la energía que se necesita para hacerlo, que es mucha y que al principio no sabía si iba a poder estar a la altura.

 

Tus fines de semana se dedican casi en su totalidad al Club Seminario. ¿Qué significa para ti el fútbol, más allá del deporte?

Para mi mucho porque es mi pasión desde que tengo uso de razón, y hoy también mi profesión y mi día a día. Lo vivo muy intensamente por tener un espíritu competitivo y un deseo de crecer bastante marcado. Pero a su vez, intento no darle más trascendencia de la que merece ante otras cosas de la vida. En nuestro club, el fútbol y cualquier disciplina es una herramienta más que tienen los chicos y chicas para aprender y desarrollarse como personas mientras disfrutamos del deporte, y por supuesto que todos deseamos y nos preparamos para ganar o tener los mejores resultados posibles. Aprendí en estos años que es mucho más importante entregarse por completo para poder superarse que estar tan pendiente del resultado final y que en definitiva eso te acerca más que nada a tus objetivos.

 

Gracias a la selección nacional, hoy en día la palabra “proceso” está incorporada a nuestro fútbol. ¿Qué similitudes encontrás con el Club?

Suena raro compararlo con una selección nacional, pero supongo que la similitud es la ventaja de tener una organización totalmente integrada que nos permite realmente funcionar como club y no cada categoría en forma independiente, algo que pasaba antes en el fútbol de Seminario y que pasa hoy en muchos otros clubes. El desafío estará en poder mantener esa organización en la medida que involucramos algunas personas más a cargo de la disciplina.

 

El plantel actual de la mayor cuenta con jugadores que van desde los 16 a los 38 años. ¿Cuesta amalgamar un grupo tan diverso, o su fortaleza es la diversidad?

Es cuestión de adaptarse y encontrar los puntos positivos. No es fácil ni es de un día para otro pero nosotros hemos encontrado a partir del excelente ambiente en el que trabajamos y la calidad humana que hay en los planteles, facilidad para que cualquiera que llegue de la edad que sea se sienta a gusto.

 

Si tuvieras que elegir un momento como DT del Seminario, ¿cuál sería?

Deportivamente por supuesto que cualquiera de los ascensos o el título de la Copa de Oro en Sub 16. La realidad es que lo que más disfruto son otras cosas que son más cotidianas. Ver crecer a los chicos que empiezan bien abajo y van llegando a Primera, ver a los que están hace muchos años en el club disfrutar de un club que antes no tenían, o ver jugadores que se fueron del club en su momento por distintas razones, volver por lo que somos hoy y verlos disfrutar como no pudieron antes. Y verlos todos juntos en un mismo plantel es impagable. Encuentro especiales todos los momentos, me gusta ver felices a mis jugadores, me siento parte de todo ese camino y eso es lo que más me llena.

 

¿Cuál fue el gol que más gritaste?

Voy a nombrar uno por categoría porque es muy difícil. En Sub 16 el de Nacho Estefan en la hora a LawnTennis para ser campeones en 2017. En Sub 18 el de Nacho Totorica a Nacional en un partido de eliminación para clasificar a la Copa de Oro en 2016. En Sub 20 el de Agustín Rosati para ganarle a City Park y ascender a la A en 2016. En Sub 23 (que hoy es Reserva) el de Julio Pucurull en la hora en la semifinal ante La Chacra y avanzar a la final en 2014. En Primera uno del eterno Matías Irazábal para ganarle a Deportivo Matadero en 2016 a pesar que ese año no ascendimos. Y también destaco el primero de todos, un golazo de Martín Brusco en 2013.

 

¿Se disfruta más ganar por goleada, o sufriendo y en la hora?

Ganar por goleada y jugando bien.

 

¿Un sueño?

Me gustaba un graffiti cerca de mi casa que decía “tengo un sueño que no me deja dormir”. Todos los días elijo ir hacia adelante. Sueños tengo muchos en el fútbol, en el deporte o en la vida y siempre trato de pensar en las razones por las que sí es posible llegar a ellos, dedicarme y no escuchar a los que puedan quitarme energía.